jueves, 27 de diciembre de 2012

Yo

He venido aquí a escribir porque tengo envidia. Así como lo leéis.
Tengo envidia de toda esa gente que ha tenido un año estupendo, que ha podido vivir a tope, sin preocupaciones casi, sabiendo lo que quiere hacer con su vida, lo que va a estudiar, cómo va a hacer todo.
También tengo envidia de la inmensa mayoría de la población que tiene la capacidad de sentir. Ser una persona totalmente insensible tiene sus ventajas y sus desventajas. Lo malo es que las desventajas son enormes, y es que me tratan como a basura por ser como soy, por no saber compadecerme, por no saber interesarme por los demás, por no importarme nadie. Se creen que lo hago adrede, pero no es así. Aunque nadie lo entenderá. La persona que más entiende de algo suele ser alguien que lo ha vivido, y lo más importante, que ha sabido salir adelante con ello. Cualquiera puede decir "no, si yo te entiendo", pero sé que en realidad no, no está pasando por lo mismo que yo, no puede entenderme del todo. El hecho de dar un simple abrazo, puede conmigo, lo detesto. La gente me hizo demasiado daño de pequeña, no quiero saber nada de nadie, y menos estrechar amistades con esos pequeños actos. La gente los espera, yo los evito... Supongo que habrá gente buena por allí, pero no quiero arriesgarme más, ya no. Ahora estoy "cubierta" de un inmenso muro que me hace resistir, alejarme de lo que tantas veces me hizo daño. Mucha es la gente que lo ha intentado quitar, pero nadie lo ha conseguido. Y ese muro va a más, y a más... Hasta tal punto en que no pueda ser yo de ninguna forma, porque el muro me haya dominado, porque ya no habrá una persona humana ahí, habrá algo que una vez fue humano, pero que ahora es pura roca. Y no puedo hacer nada... Absolutamente nada. Ya debe de ser una persona fuerte, que haya vivido mucho en poco tiempo, que tenga poder de convicción, y sobre todo, en la que me dé por confiar (nadie lo ha conseguido hasta el momento), la que me pueda sacar de esto, o simplemente, que pueda hacerlo algo más ameno.
No vengáis con lo típico de "por mucho que digas, sé que te puedo ayudar". Os conozco bien a la gran mayoría, y supongo que os hará sentir mal esto, pero es que no podéis ayudarme ni un poco, así que ni os molestéis, os lo digo en serio.
Esto lo he mantenido más o menos en secreto hasta ahora. Pero ya me da igual, lo puedo colgar hasta en una red social, que me la trae al pairo. Sabed como soy, rechazadme, estoy acostumbrada a ello. Y por mucho que vengáis conmigo, sé que no me aceptáis del todo por ese gran toque raro que tengo, por mi forma de pensar, por mi forma de ser. No pasa nada, en parte lo entiendo hasta yo. No doy buen rollo cuando me ves a primera vista. Ni a segunda, ni a tercera.

Año 2012

Día 27 de diciembre de 2012.
Hace un año, dije que el 2012 iba a ser mi año. Hombre, quedan cuatro días de año (o tres mejor dicho...), y no creo que la cosa mejore de forma espectacular, así que sólo me queda decir que me equivoqué mucho.
Este año ha sido pura bazofia. No voy a decir nada del 2013, porque luego me hago ilusiones con mis propias palabras... No tengo ni idea de cómo va a salir el próximo año; sólo espero que mejor un poquitín.

martes, 20 de noviembre de 2012

Felicidad

Acabo de ver fotos antiguas, y me ha entrado la nostalgia...
Esos momentos fueron felices, pasara lo que pasase después. Hubo pelea y se acabó todo, pero no puedo decir que no era feliz cuando estaba con esa gente. Tengo pensamientos contradictorios... Lo echo de menos y a la vez no. A la vez no, porque era todo mentira. Pero yo no lo sabía...
Ahora no sé si soy feliz. Ha cambiado todo tanto, que asusta. Ha cambiado a mejor, creo, pero no por eso va a dejar de asustar. De hecho, da miedo que las cosas mejoren porque pienso que va a haber un momento en el que todo se vaya al garete, y cuanto más subas, más fuerte será la caída.
La felicidad es algo tan complejo...

jueves, 25 de octubre de 2012

"Sé lo que estás pensando" - John Verdon (fragmento)

Los roles que han dominado nuestras vidas son aquellos en los que no reparamos. Las necesidades que nos arrastran de un modo más implacable son aquellas de las que somos menos conscientes. Para ser felices y libres hemos de ver los roles que desempeñamos por lo que son, y sacar a la luz del día nuestras necesidades ocultas. El primer escollo en nuestra búsqueda es el de suponer que ya nos conocemos, que conocemos nuestros motivos, que sabemos por qué nos sentimos de este modo frente a las circunstancias y la gente que nos rodea. Para poder progresar, necesitaremos tener una mente más abierta. Para descubrir la verdad en mí mismo, debo dejar de insistir en que ya la conozco. Nunca quitaré la roca de mi camino si no logro verla tal y como es. ¿Sabéis cuál es esa roca? Esa roca es la imagen que tenemos de nosotros mismos, de quien creemos que somos. La persona que creo que soy mantiene encerrada a la persona que soy en realidad, sin luz ni comida ni amigos. La persona que creo que soy ha estado tratando de asesinar a la persona que soy en realidad desde el nacimiento de ambas. La persona que creo que soy está aterrorizada de la persona que soy en realidad, aterrorizada de lo que los demás puedan pensar de esa persona. ¿Qué me harían si supieran qué clase de persona soy realmente? ¡Es mejor estar a salvo! ¡Es mejor esconder la persona real, matar de hambre a la persona real, enterrar a la persona real! ¿Cuándo empieza todo? ¿Cuándo nos convertimos en ese conjunto de gemelos disfuncionales: la persona inventada en nuestra cabeza y la persona real encerrada y agonizante? Creo que empieza muy pronto. Sé que en mi propio caso los gemelos estaban bien establecidos, cada uno en su propio lugar inquieto, cuando tenía nueve años. Os contaré una historia. Un día, cuando me iba a la escuela, mi madre me dio un billete de veinte euros para que hiciera unas compras al volver a casa por la tarde. Cuando salí de la escuela me detuve en un pequeño puesto que había junto al patio de la escuela y me compré una Coca-Cola. Puse el billete de veinte euros sobre el mostrador para pagar, pero antes de que el hombre del mostrador lo cogiera para darme el cambio, un chico se acercó: "Eh, Mellery, ¿de dónde has sacado los veinte pavos?", dijo. Bueno, resulta que el chico era el más fuerte de cuarto, que era el curso en el que estaba. Yo tenía nueve años y él once. Había repetido dos veces y daba miedo, no era alguien con el que debería salir o hablar siquiera. Cuando me preguntó de dónde había sacado el dinero, iba a decirle que me lo había dado mi madre, pero temía que se burlara de mí, que me llamara niño de mamá, y quise decir algo que lo impresionara, así que dije que lo había robado. Me miró con interés, lo cual me hizo sentir bien, y me preguntó a quién se lo había robado. Le dije que se lo había robado a mi madre. Él asintió, sonrió y se alejó. Al día siguiente, me había olvidado. Pero al cabo de una semana, se me acercó en el patio y me dijo: "Eh, Mellery, ¿has robado más dinero a tu madre?". Le dije que no. Y él me contestó: "¿Por qué no le robas otros veinte pavos? Róbale veinte euros y dámelos, o le contaré a tu madre que le robaste veinte euros." Sentí que se me helaba la sangre. Sentí pánico. Imaginaba que acudía a mi madre y le contaba que le había robado veinte euros. Lo absurdo de aquello (lo improbable que era que ese pequeño gánster se acercara a mi madre) nunca se me ocurrió. Mi mente estaba demasiado sobrecargada de miedo, miedo a que se lo contara y miedo a que mi madre lo creyera. No tenía ninguna confianza en la verdad. Así pues, en ese estado de pánico irreflexivo, tomé la peor decisión posible. Robé veinte dólares del bolso de mi madre esa noche y se los di a él al día siguiente. Por supuesto, la semana siguiente me volvió a pedir lo mismo. Y también la siguiente. Y así sucesivamente hasta que por fin mi padre me pilló in fraganti mientras cerraba el cajón de arriba de la cómoda de mi madre con un billete de veinte euros en la mano. Confesé. Les conté a mis padres toda la historia horrible y vergonzosa. Mis padres me dejaron sin paga semanal durante un año para que les devolviera el dinero que había robado. A partir de ese momento cambió la forma en que me veían. El chantajista inventó una versión de los hechos para contársela a todo el mundo en la escuela. Tal historia lo dejaba a él como a una especia de Robin Hood, y a mí, como una rata chivata. ¡Qué capullo manipulador! Eso era exactamente lo que pensé. Cuando me acordaba de ese lío, mi siguiente idea era siempre: "¡Qué capullo!". Era todo lo que podía pensar. Y eso era exactamente lo que era, exactamente lo que era. Pero yo nunca pasé de lo que él era para preguntarme lo que era yo. Era tan obvio lo que era él que nunca me pregunté lo que era yo. ¿Quién diantre era aquel niño de nueve años y por qué hizo lo que hizo? No basta con decir que estaba asustado. ¿Asustado de qué, exactamente? ¿Y quién se creía que era? Cuando pensaba en ese chico (en mí a la edad de nueve años), pensaba en él como una víctima, una víctima de chantaje, una víctima de su propio deseo inocente de amor, admiración, aceptación. Lo único que quería era caerle bien al chico grande. Era una víctima del mundo cruel. Pobre niño, pobre ovejita en las fauces de un tigre. Pero ese niño era también algo más. Era un mentiroso y un ladrón. Mintió cuando le preguntaron de dónde había sacado los veinte euros. Aseguró que era un ladrón para impresionar a alguien al que suponía un ladrón. Luego, enfrentado a la amenaza de que lo acusaran de ladrón ante su madre, se convirtió en un ladrón real antes de que ella pensara que lo era. Lo que más le preocupaba era controlar lo que la gente pensaba de él. En comparación con lo que pensaban los demás, no le importaba mucho si era un mentiroso o un ladrón, ni qué efecto tendría su conducta en la gente a la que mentía o robaba. Dejad que lo exprese de este modo. No le importaba la suficiente para impedir que mintiera o robara. Sólo le importaba lo suficiente para corroerle como ácido su autoestima cuando mentía y robaba. Únicamente le importaba lo suficiente para hacer que se odiara a sí mismo y deseara estar muerto. ¿Cómo me metí en esa situación? ¿Cómo me metí en esa relación? ¿Cuáles eran mis motivos? ¿Qué le habrían parecido mis acciones en la situación a un observador imparcial? No debemos concentrarnos en las cosas terribles que hizo la otra persona. La verdadera pregunta, la única pregunta que importa es: "¿Dónde estaba yo en todo esto? ¿Cómo abría la puerta que daba a la habitación?". Cuando tenía nueve años abrí la puerta a mentir para ganar admiración. Les ocurren cosas malas a buenas personas. Pero esas buenas personas no se pasan el resto de sus vidas sintiendo rabia y reproduciendo una y otra vez su resentida cinta de vídeo del suceso. Las confrontaciones personales que más nos inquietan, aquellas de las que no podemos desprendernos, son en las que desempeñamos un papel que no estamos dispuestos a reconocer. Por eso el dolor dura, porque nos negamos a mirar su fuente. No podemos separarnos, porque nos negamos a mirar al punto de vinculación. El peor dolor en nuestras vidas procede de los errores que nos negamos a reconocer: cosas que hemos hecho que están tan en desarmonía con quienes somos que no podemos contemplarlas. Nos convertimos en dos personas en una sola piel, dos personas que no se soportan. El mentiroso y la persona que desprecia a los mentirosos. El ladrón y la persona que desprecia a los ladrones. No hay dolor como el dolor de esa batalla, que arde bajo el nivel de conciencia. Salimos corriendo para huir, pero corre con nosotros. Allá donde vayamos, la batalla nos acompaña. No hay dolor peor que tener a dos personas viviendo en un cuerpo.

jueves, 11 de octubre de 2012

Escuela de música

Primer día de escuela de música... No me he enterado de casi nada de lo que ha explicado el profesor. Espero que eso con el tiempo cambie. Tendré que buscar en internet cosas por mi cuenta, porque de teoría voy MUY mal, y aunque la gente diga que no, de práctica, también. Que sí, que hago canciones, covers, todo lo que se os ocurra, pero a la hora de improvisar, de pasearme por las escalas... no puedo, no sé hacerlo. Siempre dejándolo para otro día, y ahora me pilla el toro. Me he dado cuenta de que no sé absolutamente nada de guitarras, sólo sé aporrearla por ahora. Con un día de clase, ya he visto un mundo nuevo, enorme, más de lo que ya imaginaba. Me asusta, pero quiero aprenderme cada condenada cosa que haya... Para eso estoy ahí. Uno de mis compañeros va bastante peor que yo en cuanto a práctica, pero sabe mucha teoría, así que tampoco destaco en ser por así decirlo "la tonta'l pueblo". Entre los días de instituto y los de escuela de música, no voy a tener tiempo para nada, y es una pena, pero me hace falta hacer esto. Esto no quiere decir que no voy a salir a la calle para quedarme en casa tocando la guitarrita o estudiando. Quiero decir que entre semana me conectaré muchísimo menos y sabréis también menos de mí, pero la mayoría de los findes estaré disponible, supongo. Nos mandan deberes en la escuela de música, así que eso complica las cosas. Los deberes van de inventarse ritmos nuevos para hacer una canción que ya existe, darle otro estilo, hacer decoraciones a través de las escalas (las cuales me tengo que aprender YA...). Otra cosa que también ha mandado es, con esa canción, improvisar con un número de notas determinado. Entretenido es, no os digo que no. Tengo que aprenderme también todas las notas del mástil... Por mucho que toque la guitarra, lo más simple me lo salté, y eso me está jugando una mala pasada, la verdad. Así que mejor no atrasarlo más. Dije que este iba a ser un buen año... Por fin empieza lo que yo ansiaba. Pero para eso hay que renunciar a algunas cosas...

sábado, 29 de septiembre de 2012

Japan Weekend (septiembre 2012)

Yo hoy iba a hablar de los días de clase, pero se me acaba de ocurrir que puedo hablar del Japan Weekend, así que a ello voy.

Me levanté a las 7 de la mañana con un sueño tremendo, porque tenía que estar en casa de una amiga a las 8. Había quedado a las 7:50 con un amigo para ir a esa casa, peeeeero se durmió (y de hecho se despertó a menos cuarto porque le llamé, que si no sigue durmiendo). Los demás no querían esperarle, así que esperé yo. Vamos, que me levanté a las 7 para nada xD
Llegamos a las 9 o así, nos encontramos con los demás, y resulta que no abren hasta las 10. Una hora con el solazo dándonos en la cara, y con una avispa rondando (tengo pánico a las avispas). Nos encontramos a un hombre disfrazado de Slenderman, que iba acosando a todo lo que se movía. Se acercó a nosotros, y vio este cartel, que lo llevaba un amigo:


Slenderman señaló todo decidido el apartado de "besos con lengua", pero nada, que el otro no quiso... Habría sido gracioso verlo, sobre todo porque Slenderman tenía una media en la cabeza.
Al rato vino una chica, que nos vendía la entrada y además nos daba un Chupa-Chups si teníamos el dinero justo. Y ahí estábamos, derritiéndonos, pero con nuestro Chupa-Chups. Y bueno... Slenderman... Os podéis imaginar el trajín que se traía con el Chupa-Chups. No podía comérselo. Lo intentó hasta por el cuello el pobre.
Cuando ya conseguimos entrar, nos dividimos todos y fuimos a lo que nos interesaba, porque en ese sitio o eres rápido, o te quedas sin lo que querías. Fuimos a un stand en el que vendían relojes extrañísimos. Unos táctiles, otros con los que podías mandar mensajes... Eran todos de series. Aunque el hombre intentó convencernos de todas las formas para que le compráramos algo, no tuvo suerte. Vimos un stand por ahí a lo lejos con peluches, y vi este Piplup:


Piplup me suplicó que le comprara, y claro, ¿qué iba a hacer si no?
Después de eso, nos volvimos a reunir todos, pero por poco tiempo, porque... vi de lejos una camiseta en la que ponía "I am Sherlocked". En ese momento enloquecí, atropellé a la gente que tenía delante, y llegué al stand. Compré la camiseta, y tres pósters. Uno de Sherlock, otro de Jim Moriarty, y otro del Doctor (Matt Smith). Aquí las fotos:




 

Después de comprarlo, fui a mirar a ver si había más cosas de Sherlock o Doctor Who, pero no vi nada, y me fui fuera porque empezaba a haber muchísima gente y me agobiaba. Como ya no tenía mucho más que hacer ahí, un amigo y yo nos fuimos a casa. Al día siguiente me enteré de que también había chapas de series ;_; Seré cegata... ¡En la próxima expo las compro sí o sí!

domingo, 16 de septiembre de 2012

Verano

Siento la necesidad de volver a escribir en el blog. Voy a resumir un poco mi verano:

- He conocido gente nueva, y ha habido de todo un poco. Tanto buenísimas personas como capullos integrales, pero es lo que hay. Aprendí hace unos pocos días de gente que conocí por pura casualidad. Ellos no intentaban que aprendiera nada, pero aún así, por sus actos y pensamientos, algo se me quedó en la cabeza. Ese día hubo risas por tonterías, lágrimas por esos capullos integrales que parecen existir para amargar la vida a otros, y sobre todo, esperanza. Las cosas salen mal, pero probablemente haya un rayo de luz al final del túnel que te alegre la vida, aunque sea sólo durante un rato.
Nunca he sido muy "fan" de los grupos de amigos extensos, por así decirlo, pero la verdad es que en este grupo he estado como muy pocas otras veces, y eso lo necesitaba.

- En cuanto a instituto, me han cogido en el Lope de Vega, en Artes Escénicas. Creí que iba a estar sola allí, pero justo cuando entré por la puerta, vi a dos amigas, que estudiaban en ese instituto también, pero en 2º. Aún no sé si voy a estar sola o no en clase, aunque al menos sé que en los recreos no voy a estar forever alone, porque hacer nuevas amistades no es lo mío.

- No he salido de Madrid. Quizás eso es lo que más ha fallado de este verano. Estuve parte del mes de julio y todo agosto sin salir por causas diversas. En todo ese tiempo encerrada en casa, me he enganchado a unas cuantas series (Doctor Who, Juego de Tronos y Modern Family entre otros), y la guitarra la dejé de lado. DEMASIADO de lado. Pero ya lo he retomado, y supongo que en breves subiré un vídeo nuevo a Youtube.


No ha sido un verano asombroso, para nada. De hecho creo que ha sido de los peores que he tenido. Pero como he dicho antes, quizás haya un rayo de luz al final del túnel. Dije que este era mi año... Quizás tenga razón, quizás no. Habrá que descubrirlo.

¡A ser felices!

martes, 31 de julio de 2012

Mudanza

¡Buenas! Después de mucho lío, por fin me he mudado. Como friki que soy, he sufrido mucho sin Internet. He estado tres días sin línea y ha sido horrible...
Pero bueno, ya tenemos todo organizado (más o menos), y a ver si aquí me relajo más que en la otra casa.
Tampoco tengo mucho más que contar... La mudanza ha sido complicada porque había muchíiiiiisimas cosas en la casa vieja. Somos 7 en casa y hemos sido tres los que hemos llevado todo a la nueva. Ahora toca acostumbrarse.

Intentaré postear más a partir de ahora, no sé sobre qué exactamente, pero en fin.
¡A ser felices!

domingo, 22 de julio de 2012

Stuffadores

Esto está más abandonado que los Tamagotchi.
Dentro de poco postearé cosillas, pero ahora toca hacer publicidad sobre un nuevo blog. Lo administramos de momento cuatro personas (quien quiera unirse, adelante), y va de distintos temas, pero sobre todo, absurdeces. Espero que os guste :D ¡Comentad cuanto queráis!
www.stuffadores.blogspot.com.es

miércoles, 13 de junio de 2012

Hello? Is there anybody in there?

¿Dónde quedaron las personas que pensaban? Ahora miro alrededor y sólo veo gente. Gente, y no personas. Todo el mundo con sus "problemas", que dices: "Tú llamas problema a que tu amigo hoy no te ha saludado por Tuenti.". No llego a comprenderlo. Yo fui parecida, hasta que me dí cuenta de que era imbécil, y maduré.
Con la de cosas que hay que exigen preocupación, ¡y no lo ven! Y es que no estoy hablando de niños de 12 años. Estoy hablando de gente que debería tener algo de cabeza y no la tiene. Ven todo de color rosa... Eso a veces está bien, pero no se puede estar todo el tiempo así.
Este post no lo voy a ampliar más porque no es necesario...
Sigo en busca de personas que tengan cerebro.

            "Hello?
Is there anybody in there?
Just nod if you can hear me."
     - Pink Floyd

lunes, 11 de junio de 2012

Cada cual que siga su camino

Hoy es mi cumpleaños; cumplo 18 años. Tanto tiempo esperando este día, y ahora quiero volver atrás. ¡No me entiendo ni yo! Pero bueno, no posteo para hablar de esto. Al lío:

Tengo un problema. Bueno, realmente esta vez no es problema mío, no directamente al menos. Me explico. Dos amigos se separan entre ellos, y como quedamos los tres, obviamente tendré que quedar por separado con cada uno, y eso no me hace ninguna gracia. Eso pasó hace dos días, y hoy ha ido a peor. La cosa es que el día que ocurrió intenté ayudar, pero hoy he desistido. No consigo nada, y no por falta de intentos, sino porque la gente no me hace ni puñetero caso. Primero contestan mal y después se dan cuenta de quién llevaba razón. Primero actúan y después piensan. Hablo en plural... ¿Por qué? Porque no estoy hablando sólo de este problema con esta gente, sino de todos los casos similares en los que he estado presente. Siempre se me ha tenido como a una persona secundaria, casual. Nunca para dar consejos. A veces pienso que se creen que estoy "muerta", que soy incapaz de ayudar en esos temas. Mi forma de ser no deja ver a los demás a través. Escondo muchas cosas, y la causa es que nadie nunca quiso escuchar. No se preocupó cuando estaba mal. Nunca se dignó a decir una palabra cuando necesitaba a alguien ahí. Con eso han conseguido que no cuente nada, que no exprese nada, y por tanto, que crean que no entiendo sus problemas, cuando en realidad entiendo más que nadie. Eso me saca de quicio, porque más de una vez he dicho que no soy como creen, que me pueden contar las cosas porque puedo ayudar. Y alguna de las pocas veces que me han dejado meterme, se han dado cuenta de que yo tenía razón. Lo que no entiendo es por qué a veces sí y a veces no. Si fuera un problema gravísimo, en el que no pudiera hacer nada, vale, sería meterme por meterme, y vería normal que no me dejaran ayudar. ¿Pero en este tema? ¿En todos esos temas absurdos que con unas pocas palabras se solucionaban?
A lo mejor por haber desistido, esta historia llega a su fin. ¿Y sabéis qué? Esta vez no me voy a preocupar. Tengo mejores cosas que hacer que intentar ayudar donde no soy bienvenida.
Ya lo dijo Fito: "Cada cual que siga su camino, cada cual que baile su canción". Seguiré mi camino. Si coincidimos en canción, o mejor dicho aquí, en mentalidad, bienvenido/a seas.

¡A ser felices!

lunes, 16 de abril de 2012

Cosas que odio de la gente (1)

La lista que va a continuación la numero, pero no tiene nada que ver con el grado de odio ni nada.


1. Imitar las cosas que hago.
No soporto que la gente no pueda tener su propia personalidad, que sean una mera copia de otra persona. Normalmente las imitaciones a personas cercanas (no confundir con la burla) es por admiración. Yo, sinceramente, no tengo nada que alguien pueda querer. No conozco ningún motivo de admiración. Incluso la gente que me pone verde tiene en parte algo de mi personalidad; la ha copiado. Así lo digo... Me parece bien que alguna gente me admire (me gustaría saber el motivo), pero lo que quiero es estar con gente que tenga su propia personalidad, que no se engañe. Es absurdo hablar con clones. Ya me conozco a mí; no hace falta que representéis mi comportamiento.

2. Creerse inteligente y meter la pata una y otra vez.
No puedo con ello. Es de las cosas que más me molestan. Mucha gente se mete en asuntos de los que no tiene ni zorra idea, o porque es pequeño, o porque es un inculto del copón. No estoy hablando de niños de 10 años. Si eres pequeño, no hables porque se pueden reír de ti MUCHO. Y si eres un inculto del copón... tampoco hables, porque se pueden reír de ti aún más. He visto a gente hablar con personas más mayores. Intentan quedar bien para hacer amigos mayores, y lo único que consiguen es que se cachondeen de él/ella. Este tema me molesta porque a veces me pasa que viene gente hablándome de cualquier cosa de la que no tienen ni idea, y como podréis imaginar, la conversación es absurda. Yo hablo y ellos asienten y sonríen; y tengo mejores cosas que hacer que hablar con gente que se cree Dios. Lo que ven en la tele lo repiten sin saber lo que significa.

3. Enfadarse por perder en un juego online.
Lo odio pero me hace gracia. Conozco gente que tiene como mundo los juegos online, y creen que se están jugando la vida en cada partida. Me resulta triste. Ahora se creen semidioses porque ganan torneos. Quiero verles dentro de cinco años; a ver qué han hecho con su vida. Porque no tienen pinta de que vayan a cambiar. En este tema me meto porque he estado en partidas online con gente que insulta (muy mal, por cierto) porque su equipo va perdiendo. Me gustaría ver sus caras en ese momento por una webcam. Por cierto, si algún descerebrado de esos está leyendo esto ahora mismo, he de decir que aprendáis al menos a insultar sin incluir la palabra "pene" (y derivados) y "madre" en cada frase. Resulta patético e infantil reírse de la gente diciendo que fornicaste con la madre del otro.


Continuará...

lunes, 19 de marzo de 2012

Castillos de arena

Ya no voy a clase "oficialmente". Sólo voy de oyente, para pasar el rato. Me siento inútil, más que de costumbre. No hago nada. He conseguido lo que quería, pero no me siento bien. ¿He elegido el camino correcto? Esa pregunta residirá en mi cabeza hasta que termine Bachillerato. Espero que la respuesta sea que sí. Aquí viene un punto interesante de todo esto: La semana pasada fui al Conservatorio, y estuve hablando con un profesor de guitarra. Después de desalentarme, he pensado que de momento dejo pasar la oportunidad de meterme allí. Bueno, oportunidad... Él mismo dijo que dudaba mucho que me cogieran, y de que pudiera dedicarme a eso, porque toco rock y no estoy acostumbrada a la música clásica. Supongo que tiene razón. Si esto me hubiera pillado en otro momento, pues a lo mejor hasta intentaba acostumbrarme, porque las pruebas al final son en junio, pero esta vez paso. Es curioso cómo en medio minuto un sueño se viene abajo. Todos los castillos de arena terminan derrumbándose. Podría reconstruirlo, pero sinceramente, no me apetece. No me apetece estar reconstruyendo algo continuamente, algo que se va a venir abajo en cualquier momento, y que me va a deprimir cada vez que lo haga. Quizás otro año. Como siga diciendo esto, va a ser demasiado tarde para hacerlo, me da miedo. Pero es que no tengo ganas. No hablo de vaguería. Si algo se hace sin ganas, mejor dejarlo así. Creo que todo esto se ha debido a las palabras del profesor. Unas cuantas palabras pueden hacer un daño impresionante. Ahora pensaréis: "No le hagas caso y ya está". No es tan fácil. Me faltan ánimos. Cada ánimo es un poco de energía para poder afrontar cada cosa que me intenta derrumbar. Esta vez, me he derrumbado. ¿Adónde voy ahora?

lunes, 12 de marzo de 2012

Twitter

Ya que el blog tiene tantas visitas, aprovecho para publicitarme... aún más.
Si os aburrís mucho mucho, seguidme en Twitter. Y si no, también. Suelto chorradas cada 5 minutos, y vosotros vais a leerlas.
https://twitter.com/#!/IsaClaptonVai

jueves, 8 de marzo de 2012

Locuras

Dicen que de los errores se aprende. Puede que se aprenda, no lo niego, pero a veces es demasiado tarde para aprender. Puede que tu error haya estado "madurando" con el paso del tiempo sin saber realmente que es un error. Puede que pasen meses... años. Y cuando crees que todo va bien, te das cuenta de que te has equivocado, que has perdido el tiempo, un tiempo valioso que no vas a recuperar. Y dices: "¿Qué carajo he estado haciendo con mi vida todos estos años?"

Vivo de las locuras. Las necesito; no sé explicarlo. Pero a lo mejor me estampo contra una pared algún día que sea imposible de derribar, una que me haga volver atrás porque no hay otro camino posible. Y ese camino será tan largo, que no me dará tiempo a volver y hacer otro distinto. Durante ese camino, me acordaré de lo que pude hacer y no hice, o de las que hice y no debí hacer. Me arrepentiré a más no poder de todo.

Mañana es el último día que voy, digamos, como "alumna" al instituto. Puede que ese sea mi primer error. Iré a lo largo del curso a las clases de Inglés y Ampliación de Inglés, como oyente. En septiembre empezaré otra vez 1º de Bachillerato en otro instituto, pero de Artes Escénicas. Quiero sacar un Bachillerato, porque con la ESO no hago nada.
El mes que viene tengo las pruebas del conservatorio. En el hipotético caso de que me cojan, en el Profesional, antes o después, me van a terminar pidiendo el Bachillerato. En el caso de que consiguiera llegar al Profesional con el Bachillerato y acabara los cursos de ese nivel, tendría una carrera terminada.

Dudo de muchas cosas. Puede que no sea lo que me imagine, a lo mejor no hago nada con esa carrera. Y será demasiado tarde para volver. Pero como he dicho que vivo de las locuras, me voy a arriesgar. Necesito riesgo en esta vida para hacerla algo menos monótona. Mi posible error comienza mañana. Allá voy.

viernes, 2 de marzo de 2012

Cómo molo.

Eh, que estamos a día 2 y ya me sé las canciones O.O Y me salen bien, que es lo importante. Tengo que perfeccionar el cambio de tiempo de "Se Acabó", de Leño, y ya está. Qué guay :D

miércoles, 29 de febrero de 2012

Cosas varias

Hace unas horas, he estado hablando con la orientadora de mi instituto. Me pienso cambiar de modalidad en Bachillerato... Quiero hacer música. Después de estar llamando a distintos sitios, me ha dicho que este curso está perdido. De momento sólo hay un instituto que convalide las asignaturas aprobadas en este curso, para poder entrar a segundo. ¿Lo malo? Que tendría que estudiarme por mi propia cuenta los libros de la modalidad de 1º. Y como no quiero estar encerrada en casa el verano entero, creo que voy a dejar este curso en breves, y supongo que a repetir 1º... Pero bueno, es por una buena causa.

Tema conservatorio... Para los que no se hayan enterado, voy a ir a un conservatorio (si es que me cogen) el año que viene. Las pruebas de acceso son en abril... Dentro de un mes D: He mirado la página de allí y no sé a qué nivel meterme para hacer las pruebas. Hay cuatro cursos de elemental, y tres de profesional. No sé si meterme a último de elemental, o arriesgarme con primero de profesional... Supongo que iré al elemental para pillarle el tranquillo, que prisa no tengo. Además, en algún curso del profesional me van a pedir el título de Bachillerato, y recuerdo que voy a repetir 1º :´D. Si me cogen, voy a ser la persona más feliz del mundo. Voy a estar hasta el mes de abril perfeccionando canciones, y a ver qué tal. Espero no romper muchos tímpanos. Lo mejor de esto, es que me cojan o no, voy a tener una guitarra española nueva, Fender, creo. Tampoco sé si se pueden usar acústicas allí, ya me informaré.

Pues nada, ya iré diciendo todo... Tanto del Bachillerato como del Conservatorio. Seguramente iré posteando de lo mucho que me desespero con las canciones xD.
¡A ser felices!

jueves, 23 de febrero de 2012

Grande, Rosendo.

Hoy cumple años el abuelo del rock and roll español... Rosendo Mercado. Qué decir. Las letras, increíbles, la música, tanto en Leño como en solitario, alucinante. "Es sólo una canción
y me siento mejor.", dice la canción "¡Qué desilusión!". Reducidos grupos me alegran los días tristes, reducidas personas. Rosendo es una de esas personas... Y es una pena que la mayoría de adolescentes pongan mala cara y digan que esta música está pasada de moda, que es un asco. La música no tiene edad, señores. Me parece muy bien que escuchéis reggaeton, pop o heavy, pero respetad... Sobre todo a los grupos que no conocéis, ni seguramente tenéis pensado conocer porque no salís de vuestro estilo -hablo de la mayoría-.
Pues nada... Muchas felicidades, Rosendo. Rock 'n' Roll.













domingo, 19 de febrero de 2012

Hay spoiler de Sherlock, cuidadín

Llevo una hora con la ventana de "entrada nueva" activa. No sabía lo que escribir, y de hecho iba a hablar de que estaba en blanco, pero me acaba de pasar una cosa bastante graciosa, y aunque no os importe, voy a contarla ya que este es mi blog. He visto el final de Sherlock (muy triste al principio del final, por así decirlo). Como molo mucho, os voy a hacer SPOILER (lo pongo en grande para los que no quieran leerlo). JUSTO en la parte del suicidio, empieza a sonar de Youtube esto

que me lo había pasado un amigo. Me ha entrado la risa y no me lo he podido tomar en serio...
Que sí, que esta entrada es absurda, pero he sufrido cosa mala, porque son las once de la noche, mi padre está a un metro durmiendo en el sillón, y he tenido que aguantarme la risa, que no ha sido poca.
Por qué a mí.

miércoles, 25 de enero de 2012

Sigo viva

¡Buenas! Llevo desde el domingo con gripe... y hoy he notado mejoría. Suficiente mejoría como para acomodarme en una silla y encender este cacharro.
Ayer casi me desmayo, fue bastante divertido. Fue levantarme, ir al baño, y tener que salir porque me caía redonda. Al sofá que me fui... Las ganas que tenía de desmayarme eran increíbles. Estaba tan mal que quería perder la conciencia durante un rato. Con una gran fuerza de voluntad, conseguí llegar al médico. Había cinco personas que iban antes que yo. Sorpresa la mía cuando, después de estar media hora esperando sin ver avance en cuanto a pacientes, sale la doctora de la sala, y se va. Esperé quince minutos, y como vi que no venía y que me iba a caer de un momento a otro, volví a casa. Viva la sanidad pública *aplausos*
Los demás días, con fiebre no muy alta, dentro de lo que cabe, soportable. Tirada en un sofá sin moverme, y alimentándome a base de zumos. Hombre, al menos sano, ha sido.

Nada más por ahora. Mañana me tocará ir a clase y ponerme al día...
¡A ser felices!

miércoles, 11 de enero de 2012

"Perdimos la cabeza pero no el sombrero"

Está bien perder la cabeza; siempre lo he dicho, y lo seguiré diciendo. Creo que es sano. A veces pensamos mucho las cosas... Pensamos las ventajas y desventajas; causas y consecuencias. De vez en cuando actúo de forma impulsiva. Pienso que la impulsividad puede incluirse en el grupo de la locura. No piensas; actúas, y ya está.
Eso sí. Como bien dice la frase de Fito que he puesto en el título, no se puede perder el sombrero, es decir, los modales. Si pierdes la cabeza, piérdela de forma sana, sin que haga daño al resto.
Cada día tengo más claro esto. No puedo vivir de estar preocupándome de mil cosas que realmente se pueden hacer de distintas formas. Una de las formas me llamará más que las otras. Pero la gente puede echarme atrás diciendo que es una locura. Eso es; una locura. Eso es lo que quiero que sea. Algo que sólo unos pocos hacen. Esos pocos que les da igual el "qué dirán". Que viven su vida sin hacer daño a nadie, rebosando locura por todos lados, y que seguramente algún día se darán cuenta de que eligieron lo correcto. Lo mío no sé si es lo correcto; aún no lo sé. Pero como he estado diciendo, tampoco voy a estar haciendo una lista con lo bueno y lo malo de la situación, ni dándole vueltas durante meses, ni nada. Voy a por lo que quiero, a por lo que realmente me ha llamado la atención, por muy descomunal que les parezca a los demás.
Con "descomunal", "raro", etc. no sé a qué se refiere la gente. Creo que nada se sale de lo normal. Ni de lo raro. Esas palabras no están en mi diccionario. Nadie ha tenido poder como para decir "esto es normal, y si te sales de lo que hago yo, eres raro". Nadie ha tenido derecho de hacer eso. Cada uno hace lo que le viene en gana, y no debe clasificarse de ninguna forma. Decir que algo es "normal" o "raro", es comparar. Siempre.
Señores, estamos sometidos a continuas comparaciones. Es cosa vuestra vivir de una forma u otra. Os recomiendo vivir como realmente queréis, y no como os vayan diciendo indirectamente los demás. Ellos puede que sepan de su vida. De la vuestra sólo sabéis vosotros.

Dejando medio de lado esto... Sí, estas cosas son las que pienso cuando estoy en la parra. ¿Que soy rara? No, soy yo, Isa. Un placer.