lunes, 19 de marzo de 2012
Castillos de arena
Ya no voy a clase "oficialmente". Sólo voy de oyente, para pasar el rato. Me siento inútil, más que de costumbre. No hago nada. He conseguido lo que quería, pero no me siento bien. ¿He elegido el camino correcto? Esa pregunta residirá en mi cabeza hasta que termine Bachillerato. Espero que la respuesta sea que sí.
Aquí viene un punto interesante de todo esto:
La semana pasada fui al Conservatorio, y estuve hablando con un profesor de guitarra. Después de desalentarme, he pensado que de momento dejo pasar la oportunidad de meterme allí. Bueno, oportunidad... Él mismo dijo que dudaba mucho que me cogieran, y de que pudiera dedicarme a eso, porque toco rock y no estoy acostumbrada a la música clásica. Supongo que tiene razón. Si esto me hubiera pillado en otro momento, pues a lo mejor hasta intentaba acostumbrarme, porque las pruebas al final son en junio, pero esta vez paso. Es curioso cómo en medio minuto un sueño se viene abajo. Todos los castillos de arena terminan derrumbándose. Podría reconstruirlo, pero sinceramente, no me apetece. No me apetece estar reconstruyendo algo continuamente, algo que se va a venir abajo en cualquier momento, y que me va a deprimir cada vez que lo haga.
Quizás otro año. Como siga diciendo esto, va a ser demasiado tarde para hacerlo, me da miedo. Pero es que no tengo ganas. No hablo de vaguería. Si algo se hace sin ganas, mejor dejarlo así.
Creo que todo esto se ha debido a las palabras del profesor. Unas cuantas palabras pueden hacer un daño impresionante. Ahora pensaréis: "No le hagas caso y ya está". No es tan fácil. Me faltan ánimos. Cada ánimo es un poco de energía para poder afrontar cada cosa que me intenta derrumbar. Esta vez, me he derrumbado.
¿Adónde voy ahora?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario