viernes, 30 de agosto de 2013

La música

Hoy le voy a dedicar unos minutos a una compañera que, desde hace años, ha estado conmigo en las buenas y en las malas: la música.
Es una palabra, una sóla palabra que dice tantas cosas... Es un idioma universal, todo el mundo se puede entender a través de la música, y no sólo por las letras. Un par de acordes te pueden alegrar el día, o un solo, o el ritmo en sí. Cuando nadie está ahí, cuando sientes que te han vencido, la música te reconforta.
Hay veces también que quizás lo necesario no sea reír, sino todo lo contrario. De vez en cuando hay que desahogarse, las canciones tristes están para eso. La letra describe todo por lo que estás pasando, o también sientes la fuerza de la música tantísimo, la fuerza de los instrumentos, que provoca que tus emociones estén a flor de piel.
Ir a un concierto, ver que toda la gente que está ahí, lo está por el mismo motivo que tú, para disfrutar, para olvidarse de los problemas y de las cosas que nos diferencian, al menos por unas horas. O dar un concierto tú, con tu banda, es una sensación única. Toda esa fuerza que tienes en el escenario, toda esa fuerza que te da el público... es algo impresionante.

La música es algo que va a estar con nosotros durante toda la vida afortunadamente, y es capaz de hacer cosas realmente increíbles. Y recordad que la música está para disfrutarla, para compartirla y para vivirla, es una de las pocas cosas que nos une a todos. No vayamos a estropearlo con actitudes impropias ante estilos que no van con nosotros. Para gustos los colores; hay un montón de estilos, y eso es lo bonito de la música, la inmensa variedad que hay. Respetemos una de las pocas cosas bonitas que quedan en el mundo.

Un saludo.

jueves, 29 de agosto de 2013

Agosto y las despedidas

Desde hace unos años, el mes de agosto me ha traído siempre cosas malas. Problemas, broncas, depresiones, ansiedad... Y normalmente estas cuatro cosas vienen unidas unas con otras. Este año no es ninguna excepción.
13 y 29 de agosto. Esos días se fueron dos personas de mi vida, por unas cosas o por otras. Dos personas que me acompañaban desde hacía cuatro años. Dos personas con las que he aprendido mucho, y espero que ellos hayan aprendido algo de mí, al menos una o dos cosas. Eso me haría sentirme mejor conmigo misma.
Hace poco lo dije con ellos delante: "Hay personas que, por naturaleza, no se llevan bien." Y sigo manteniendo esa idea. Los pensamientos chocan, cosa que le pasa a todo el mundo, pero hay una gente que lo sabe llevar mejor que otra. También depende de los temas con los que choques, claro está. Y estos temas me han superado.
En estos cuatro años ha pasado de todo. Han pasado cosas buenas, cosas malas, cosas que, si hubiéramos sabido elegir, no habrían pasado. Todo eso nos ha hecho ser como somos ahora, para bien o para mal.
Pero hoy... hay dos caminos que se separan. Los quiero separar, creo que así va a ser mejor. Quizás el camino que esté eligiendo no sea el correcto, como la mayoría de las veces, pero siento que este grupo ha perdido su esencia, sólo somos personas que coincidimos en el camino. Me gustaría saber qué es lo que me he perdido, qué más hay allí afuera.
Me gustaría empezar de cero. Necesito cambiar, necesito empezar a ser yo.
Quizás dentro de un tiempo todos nos volvamos a cruzar. De hecho, eso espero. Y ojalá nos llevemos bien, como nos llevábamos hace años, o incluso mejor. Podremos escuchar y contar historias, ¡que anda que no habrá!
Las despedidas me duelen más que nada en el mundo. Es decir adiós a gente con la que he pasado parte de mi vida, gente que me ha ayudado, gente con la que he aprendido mucho de la vida, de los problemas. Hemos estado todos para las buenas y para las malas, con nuestras tonterías, nuestras bromas, pero también con nuestros comederos de cabeza. La cosa ahora ha ido empeorando, y qué se le va a hacer...
Últimamente he provocado yo las despedidas. Ahora dudo que alguno de nosotros vaya a estar bien, y es posible que me tengáis cierta tirria. Por ello, de vosotros depende enteramente el próximo encuentro. La puerta está abierta por mi parte, y esto lo estoy diciendo con una sonrisa en la cara.
Y diréis que estoy exagerando. Y yo os diré que esto es de verdad lo que pienso, es de las pocas cosas que escribo sin pensarlas antes.
Dos últimas cosas. Primera: He estado hablando en segunda persona. Este post nunca llegará a vuestras manos por mi parte. Si dais con él, pues... aquí está todo, y espero que entendáis las cosas.
Segunda: Cuando digo que espero que TODOS nos volvamos a cruzar... no estoy hablando sólo de nosotros tres. Recordad que en estos cuatro años, ha habido más gente con nosotros.

Eso es todo. Espero que os vaya bien, en serio.

miércoles, 21 de agosto de 2013

Algo más

Me acabo de dar cuenta de que no he contado uno de los problemas más importantes en mi vida, y es el problema que tengo con mi padre.
Hace unos 4 años (yo tendría 15 años), hubo una pequeña bronca. Como sabéis, yo era muy agresiva, y mis padres sólo decían que me iban a mandar a un loquero.
Esa bronca no me acuerdo muy bien por qué fue, pero sí que recuerdo que no era nada importante, era simplemente una conversación en una cena. Le contesté mal porque él ya vino de malas, él se enfadó MUCHO, cogió la chaqueta, y antes de salir por la puerta, me dijo "tú no eres mi hija".
Bien. Que te digan eso cuando estás entrando en la adolescencia, no suele sentar muy bien. Desde ese día, no he vuelto a hablar con él. No le he dirigido la palabra en estos 4 años, no quiero hablar con una persona como él. Ha intentado pedir perdón a través de mi madre, diciendo que me dijera que había sido sólo un momento de cabreo, y que no sabía lo que decía. No ha sido capaz de venir a hablarme sobre esto, en 4 años. Ha tenido que utilizar de mensajera a mi madre.
Y así sigo, es como si no tuviera padre. Vivimos en la misma casa, pero ya está. Ni nos miramos.
Con mi hermano pasó algo parecido. Me dijo que yo no era su hermana. Yo idolatraba a mi hermano de pequeña, hacía todo lo que él hacía, de hecho, si empecé a tocar la guitarra, fue por él. Y que me dijera eso... dolió mucho. Y esto fue hace un año. También dejé de hablarle.
A mí me trata como el culo, pero luego a los amigos les va diciendo lo bien que hago todo, cómo toco la guitarra y demás.
Su orgullo está por encima de todo.
Con mi hermana de 11 años es imposible hablar. Todo lo que dice mi familia, mi hermana se lo cree, y no me tiene ningún respeto. Todo lo que haga yo, no lo va a hacer ella. De hecho, se va a reír de mí.
Mi otro hermano, el más mayor... No hay temas de conversación. Siempre que pasa algo con los demás, él se mete defendiendo a los demás aunque no tenga ni idea de nada, porque le mola molestar.
Y por cosas como estas, no me gusta quedarme en casa. Si por mí fuera, saldría todos los días de casa, estaría lo menos posible aquí, pero salir yo sola al final termina cansando.
Siento que esta ya no es mi familia.

lunes, 19 de agosto de 2013

Pasado

El pasado a veces es algo... complicado. Duele acordarse de lo que pasó, de la gente, de todo.
Bien, pues hoy he decidido contaros lo que he vivido estos años. A poca gente le interesará, y algunos os preguntaréis que cómo se me ocurre contar todo en un blog público. ¿Qué más da?
Empecemos.

De pequeña, hasta los 3 años, era totalmente normal. Justo cuando fui a 1º de Infantil, me tocó tener una profesora, que resultó ser la que me destrozaría la vida entera. Yo hablaba (como podía xD) con mis amigos en clase, y la profesora nos amenazaba con pegarnos. Y de hecho, lo hacía. Con reglas de madera en los nudillos. Ahí aprendí a callarme. A callarme, pero para siempre. Mi obediencia llegó a ese punto; me asusté mucho. No fui capaz de decirle a mi madre que mi profesora me pegaba, nos tenía a todos aterrados, ella no sabía por qué había dejado de hablar de repente con todo el mundo, la gente ha llegado a pensar que era muda. Como nunca se lo dije a mis padres, mi rabia empezó a crecer, y lo pagaba con ellos. Nunca se molestaron en preguntar, de todas formas. Nunca han mostrado ningún gesto de afecto hacia mí, entonces todo eso me afectó un montón.
Me cambié de colegio a los 5 años, los profesores eran geniales, pero los alumnos, no tanto. Me tocaron 10 años de bullying.
A los 8 años conocí a un chaval en el parque con el que me llevaba genial, de hecho iba a su casa toooooodos los días (vivíamos muy cerca) a jugar a la Play. Mantuve esa amistad hasta los 10/11 años, hasta que me di cuenta de que era un maldito mentiroso en todo. Fue uno de mis primeros "amigos" en hacerme daño. Con esa edad conocí a más gente en el parque. Sólo se reían de mí, pero era lo único que tenía, fui imbécil. Les estuve soportando durante años, hasta que dejamos de ir al parque y por suerte, la conexión se cortó ahí.
En el colegio hice unas amigas, unas de las pocas personas que se acercaron a mí, aún sabiendo que no podía hablar con nadie. Hablaba lo justo. Cuando cogí confianza, me di cuenta de que esa gente me odiaba. A los 12 años empezaron las quedadas, y me di cuenta de que a mí nunca me avisaban, decían que no podían quedar. Y me lo terminaron diciendo a la cara. Una depresión a los 12 años no suele molar.
A partir de ahí empecé a conocer algunos mundillos. No eran buenos mundillos.Yo a esa edad sólo quería hacer amigos, pero me resultaba muy difícil, ya que tenía un trauma del copón con aquello de la profesora. Había un chaval en mi clase que me trataba muy bien, de hecho nunca tuve bronca con él. Me enviaba notas y todo en clase para quedar. Majísimo. Quedaba con él y otros amigos suyos, yo sabía que eran algo macarrillas, pero, ¿y qué? Para alguien que me trata bien... Con ellos estuve quedando un tiempo.
Después hice unas amigas (fans de los Jonas Brothers y demás), y yo, para encajar, empecé a escuchar esa música también. No quería que me volvieran a echar por ser diferente.
Al año siguiente descubrí otro mundillo. El mundo emo. Ese año lo pasé bastante mal. Era en 3º de la ESO, creo. Iba a Plaza España, con todos los grupos emos, de hecho mi primer "concierto" (era de unos amigos) fue uno emo. No paraba de pensar en todo lo que me había pasado, y lo llevaba bastante mal. Un día estuve a punto de lanzarme por el balcón de un 4º piso (dije que iba a contar todo), aunque nadie lo supo.
En 4º de la ESO, me di cuenta de que esas amigas, las de los Jonas Brothers, se reían de mí a mis espaldas. Genial todo. Casi a final de curso (2009), conocí a una gente heavy muy maja (ligué y todo!), empecé a escuchar grupos heavys (Iron Maiden sobre todo) y la verdad es que no me iba del todo mal. Pero recordad que yo tenía mucho odio acumulado. No lo pagué con ellos, pero sí con la gente de mi clase, y es algo de lo que me arrepentiré toda mi vida. Ese acto me hizo estar donde estoy ahora. En un examen de recuperación de Historia, mi profesor me dijo que qué me pasaba, que no había escrito nada. Yo no quería decir nada, pero me dijo que se lo tenía que decir sí o sí. Solté que toda mi clase estuvo copiando en el examen. Ese día era 10 de junio, el anterior a mi cumpleaños. Os podéis imaginar cómo fue mi 15 cumpleaños. No me hablaba nadie excepto los heavys, los demás me hicieron bullying a más no poder. Mis amigas ya estaban mosqueadas porque me iba con los heavys más que con ellas, y esto del examen ya hizo que dejaran de hablarme.
Me habían quedado 3 asignaturas, no me molesté en presentarme a los exámenes, estaba demasiado mal, no quería que me viera nadie. Tenía plaza en un buen instituto, pero ahí iba a ir la gente de mi colegio. Ni loca iba a ir ahí.
Ese año estuve encerrada en casa. Un año entero, hasta el siguiente verano. Iba a clase y ya está, aprobé 4º. Durante ese año empecé a escuchar con ganas alguna de la música que escucho actualmente. Fito realmente me salvó de mucho. Conocí a alguna gente. Tuve problemas con ellos, era gente que no paraba de darse puñaladas. Lo que me faltaba a mí. Más gente que se metía conmigo. Pero sólo eran algunos, así que hicimos un mini grupo los que no nos insultábamos, y así se quedó hasta hace... ¿una semana?
Hace un par de años o así estuve en mi primer grupo de música, era algo increíble. Necesitaba desconectar y con ellos lo conseguía. Con algunos aún mantengo el contacto. He tenido otros dos grupos, di un concierto, lo cual me liberó bastante, es difícil de explicar.
Mientras tanto, he ido conociendo a más gente. Algunos se han largado, otros no. He tenido que "echar" a gente de mi vida. Ha sido un acto egoísta, pero lo necesito.
Hace un año pedí perdón a mis antiguas amigas, a las del colegio. Quedé con ellas un día, y seguían igual, se reían de mí en mi cara. No volví a llamarlas. Ellas tampoco es que se hayan preocupado mucho. Prefiero estar sola a estar con esa gente. Ya no puedo confiar en nadie.
Y ahora... Quién sabe lo que pasará ahora.

Seguramente me deje algo. Lo más importante, lo que más me está afectando, es el trauma que tengo con lo de la profesora. No me digáis que me olvide de eso, que es una tontería. Es un trauma, un maldito trauma. Mi familia sólo se quejaba porque era muy violenta, tenía mucho odio acumulado, pero nunca se preocuparon en averiguar por qué. Nunca me dijeron "estamos aquí". Es una de las cosas que más me duelen. Esto no es una familia. Nunca lo fue. Y ahora soy como ellos... Soy algo que odio.
Nada más que decir, por ahora.

Un saludo.

viernes, 2 de agosto de 2013

Quién

Y yo me pregunto: ¿Quién estará ahí para escuchar mis problemas? ¿Quién querrá hablar realmente?