A veces la elección que haces no es la correcta. Las mías no suelen ser correctas, de hecho, y esta última que he hecho no es para nada una excepción. Me protejo a mí misma, siento que la gente hace daño, siento que debo estar sola para que nadie me haga daño. Está mal, sé que está mal. Soy una persona complicada, sé lo que está bien y lo que está mal, pero luego hago todo mal, no puedo controlarme. Es un problema... Cada vez voy a peor, soy como un tren que va escopetado por las vías, cada vez más inestables, sabiendo que al final va a descarrilar y caer... Pero me da igual. O creo que me da igual. O no lo sé. Ya no sé lo que creo, no sé quién soy ni qué estoy haciendo. No sé qué me pasa... Y me desespero cada día más.
Pediría ayuda, pero siento que no debo hacerlo. La necesito pero no. Tengo dos personalidades en mi cabeza, luchan constantemente y termina ganando la que no debería.
Y yo solo quiero pedir perdón a todo el que hice daño alguna vez. Soy imbécil, no sé qué estoy haciendo con mi vida, cada cosa que me ha pasado en la vida está en el presente, se está acumulando y yo ya no puedo más. Ha llegado un momento en el que hago daño a la gente de alrededor... Y eso no me lo permito. Cada vez saldré menos, soy un peligro... Cada día veo eso más claro, y me deprimo. No estoy hecha para convivir con la gente, no pienso, no soy persona. No sé qué soy.
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