sábado, 2 de agosto de 2014

Whatsapp

Hace tiempo vi un vídeo que hablaba sobre Whatsapp y las consecuencias que puede tener sobre la gente que lo utiliza. En el vídeo, los protagonistas eran una pareja que había tenido una discusión. Trataban de solucionar las cosas por Whatsapp, y acababa como acababa. Después, salía otra versión: la reconciliación en persona. Y las cosas cambiaban drásticamente.
Al hablar por Whatsapp (o por Twitter, o por la página que sea), se pueden interpretar las cosas de otra forma. Les pones tú un tono distinto, puedes crear un tono burlón donde no lo hay, y puedes enfadarte por ello aunque la otra persona no lo haya dicho a malas. En persona, los tonos son como son. Y un gesto (un abrazo, una palmadita en la espalda) puede cambiar bastantes cosas. Pero no. Los móviles nos están atontando. Nos están haciendo alejarnos de la vida real, de las personas. Hace años si querías hablar con alguien, le llamabas, o ibas a su casa y le contabas lo que fuera. Ahora todo es Whatsapp. Se están perdiendo las acciones bonitas y necesarias por pura comodidad.
¿Vamos a seguir dejando que la tecnología nos coma, o vamos a empezar a vivir de verdad? Yo, sinceramente, opto por lo segundo.

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