jueves, 29 de agosto de 2013

Agosto y las despedidas

Desde hace unos años, el mes de agosto me ha traído siempre cosas malas. Problemas, broncas, depresiones, ansiedad... Y normalmente estas cuatro cosas vienen unidas unas con otras. Este año no es ninguna excepción.
13 y 29 de agosto. Esos días se fueron dos personas de mi vida, por unas cosas o por otras. Dos personas que me acompañaban desde hacía cuatro años. Dos personas con las que he aprendido mucho, y espero que ellos hayan aprendido algo de mí, al menos una o dos cosas. Eso me haría sentirme mejor conmigo misma.
Hace poco lo dije con ellos delante: "Hay personas que, por naturaleza, no se llevan bien." Y sigo manteniendo esa idea. Los pensamientos chocan, cosa que le pasa a todo el mundo, pero hay una gente que lo sabe llevar mejor que otra. También depende de los temas con los que choques, claro está. Y estos temas me han superado.
En estos cuatro años ha pasado de todo. Han pasado cosas buenas, cosas malas, cosas que, si hubiéramos sabido elegir, no habrían pasado. Todo eso nos ha hecho ser como somos ahora, para bien o para mal.
Pero hoy... hay dos caminos que se separan. Los quiero separar, creo que así va a ser mejor. Quizás el camino que esté eligiendo no sea el correcto, como la mayoría de las veces, pero siento que este grupo ha perdido su esencia, sólo somos personas que coincidimos en el camino. Me gustaría saber qué es lo que me he perdido, qué más hay allí afuera.
Me gustaría empezar de cero. Necesito cambiar, necesito empezar a ser yo.
Quizás dentro de un tiempo todos nos volvamos a cruzar. De hecho, eso espero. Y ojalá nos llevemos bien, como nos llevábamos hace años, o incluso mejor. Podremos escuchar y contar historias, ¡que anda que no habrá!
Las despedidas me duelen más que nada en el mundo. Es decir adiós a gente con la que he pasado parte de mi vida, gente que me ha ayudado, gente con la que he aprendido mucho de la vida, de los problemas. Hemos estado todos para las buenas y para las malas, con nuestras tonterías, nuestras bromas, pero también con nuestros comederos de cabeza. La cosa ahora ha ido empeorando, y qué se le va a hacer...
Últimamente he provocado yo las despedidas. Ahora dudo que alguno de nosotros vaya a estar bien, y es posible que me tengáis cierta tirria. Por ello, de vosotros depende enteramente el próximo encuentro. La puerta está abierta por mi parte, y esto lo estoy diciendo con una sonrisa en la cara.
Y diréis que estoy exagerando. Y yo os diré que esto es de verdad lo que pienso, es de las pocas cosas que escribo sin pensarlas antes.
Dos últimas cosas. Primera: He estado hablando en segunda persona. Este post nunca llegará a vuestras manos por mi parte. Si dais con él, pues... aquí está todo, y espero que entendáis las cosas.
Segunda: Cuando digo que espero que TODOS nos volvamos a cruzar... no estoy hablando sólo de nosotros tres. Recordad que en estos cuatro años, ha habido más gente con nosotros.

Eso es todo. Espero que os vaya bien, en serio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario